The Travel
Brasil - 2008-07
lunedì, agosto 2, 2008, 05:54 PM - Bolivia

La última semana de junio fue mágica.
Paraty resulto, como muchos amigos ya nos habían adelantado, una pequeña ciudad con poesía en sus calles empedradas, en sus casas coloniales de dos pisos muy bien conservadas y  en sus explosivos colores.

En esta encantadora ciudad encontramos personas de diferentes nacionalidades: uruguayos, argentinos, chilenos, italianos y alemanes.
También artistas, viajeros y soñadores, que encontraron hace 25, 20 o 2 años un interesante lugar para vivir.
Y se respira un aire de diversidad en las historias de estas personas.

 

Por ejemplo Marcelo un chileno exiliado político, que vivió 15 anos en Alemania y regresó a construir su “CASA VERDE” un café Internet donde vive con su mujer y sus dos hijitas.

Encontramos también a Luca, un italiano que algunos años atrás construyó en Buenos  Aires un barco “Cruz del Sur” para navegar por estas aguas. Con su mujer argentina llegaron hasta  Brasil y se enamoraron de la bahía de Paraty donde recorrieron las islas durante ocho meses. Más tarde decidieron asentarse, vendieron su  barco y compraron un pedazo de montaña con una maravillosa vista al mar donde empezaron a construir tres casitas para alquilar a turistas y la suya propia.

Durante dos anos vivieron en Paraty, siguiendo personalmente la obra, hasta que la semana pasada “la flaca” lo dejó, todavía con el proyecto y su casa a  mitad de construir. Hoy vive con su enorme perro negro, Terranova, llamado Indio, en una casita de pescadores alquilada y con la saudade por la flaca.
Concentrado en terminar la obra, e ilusionado en construir un nuevo barco para volver a navegar.

Con Luca compartimos un par de pizzas en el bar de la playa, un desayuno en su casita alquilada, lecturas de  poesías y canciones de Paolo. 
Fue el comienzo de una linda amistad entre nosotros y un fuerte amor entre  Indio y Charlie.

 

Y también encontramos una naturaleza privilegiada, con playas sin carteles de prohibiciones.

Disfrutamos después de semanas de lluvia del sol desde el amanecer.

A sus alrededores Trinidad nos pareció un lugar de sueños.

Hicimos una caminata por un morro entre abundante vegetación.

Hasta llegar a una pileta natural entre grandes piedras, donde Paolo y Charlie jugaron en el agua.

Hicimos un paseo en bote, orgullosos de observar a Charlie navegar con tranquilidad.

Después de algunas horas de sol sobre la ruta

Pasamos por Angras Dos Rei

Llegamos el domingo 29 a Río de Janeiro.
La primera parada fue en la playa naturista de ABRICÒ en Barra de Tijuca.
Preciosas pero lamentablemente al rato nos fuimos por ser discriminados. Es la segunda vez en Brasil que en una playa nudista nos discriminan por tener a Charlie. En este Estado se mantiene la prohibición de entrar con perros a la  playa, y como en los cuatro días que estuvimos en Paraty, Charlie jugó libre entre la arena y el mar, sin ningún cartel  o persona que le diga lo contrario, nos habíamos ilusionado de que las reglas, saliendo del Estado de Sao Paulo habían cambiado.

En fin seguimos los 40 km que nos separaban con el centro de Río y llegamos por la tarde del domingo a esta maravillosa ciudad.
La Avenida del mar está cortada a los autos, por ser domingo, y habilitada a los peatones, ciclistas y patinadores.
Pudimos caminar los tres y ver la tarde caer y encenderse las luces de la ciudad y de la fabela más grande de Sud America.

El mes de julio lo empezamos estacionados al pie del Pan de Azúcar.
Donde había un parque para que juegue Charlie.

Sobre la playita Vermelha.

 Adentro de un área militar un lugar ultra  seguro donde dormimos toda la semana.

Durante esta primera semana de Julio visitamos el Cristo.

Desayunamos en la imponente playa de Copacabana.

Recorrimos el centro, el barrio SAARA de tiendas de rebaja y negocios árabes, donde probamos la mejor comida libanesa, según el Lonely Planet
Y recorrimos IPANEMA.

Visitamos el bohemio barrio de Santa Teresa, enclavada en un morro desde donde se aprecia de una vista magnífica de la ciudad.

Sus callecitas empedradas por donde todavía pasa el BONDE, trencito de madera abarrotado de pasajeros entre turistas y locales que viajan colgados y se tiran sin esperar que se detenga el tren.

Es un barrio encantador, con talleres de pinturas, esculturas y objetos lindos.
También  restaurantitos encantadores.

En este barrio probamos la comida de Bahía: bola frita de legumbre, abierta y rellena con tres tipos de rellenos de camarones, chauchas y salsa picante. Muy Rico!


 
Al 5:000 de la Rua Teniente Alexandrino de Sta. Teresa, casi entrando al Parque Nacional, camino al Cristo, vive mi tío Kito Rivera , un saxofonista que en ese momento esta de gira por Europa, regresa el 15 de julio, pero nosotros ya no estaremos, la próxima vez nos encontraremos.

Los dos últimos días cruzamos el Puente de Niteroi.

Recorrimos sus playas con el Pan de Azúcar y el Cristo de fondo.

Vimos varios parapentes en el cielo de un día de sol y subimos hasta el despegue en la cima de otro parque natural, donde paramos un rato y disfrutamos de la estupenda vista de Niteroi, del puente, y de Río al fondo.

Conocimos a Manuel, un piloto Carioca que nos mostró toda la ciudad, en un inesperado paseo guiado

Terminamos el día comiendo y tomando algo en una taberna frente al mar con su mujer y su hijo de 20 anos.

El 6 de julio, exactamente a dos meses de salir de Buenos Aires, retomamos nuestro viaje, esta vez con la decisión de salir del Brasil.

En lugar de seguir hacia el norte y recorrer toda la costa hasta Belem, para subir por Boa Vista hacia Venezuela, desistimos por la inseguridad y las rutas en mal estado.

Sobretodo siguiendo los consejos de muchos brasileros, y hasta del cónsul de Colombia y Bolivia.

Todos nos recomendaron cambiar el camino del litoral y llegar a Centro América por Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

Así lo haremos y ahora estamos recorriendo los 2.000 kilómetros que nos separan con la frontera de Bolivia.

Salimos del Estado de Río de Janeiro, atravesamos el Estado de Sao Paulo y por último haremos el Estado de  Mato Grosso Do Sul con el famoso PANTANAL.

 En el medio vamos parando en pequeñas ciudades como Resende, otras enormes como Campina, y otras medianas como Bauru.En ésta última conocimos a Ricardo que vivió en Milano con su mujer durante diez años y retornó a Brasil hace seis. En Bauru, instaló junto a su hermano, un Restò Italiano.

 Hoy es 9 de julio y mientras en Argentina es feriado nacional y hace seguramente frío, acá en Bauru es feriado Paulista y conmemoran un intento de independencia del Estado de Sao Paulo del resto del Brasil en 1932 y hace un calor de 30 grados.

Estaremos todo el día con Ricardo en su  linda casa de un barrio cerrado, disfrutando de su gentil hospitalidad, su ducha caliente, su desayuno con tostadas, manteca, uvas frescas y mango, su lavarropas, el  paseo por su barrio y las charlas con sus vecinos, su electricidad y conexión a Internet.

Paolo le pasa buenos datos sobre lugares de Italia que Ricardo necesitará para su genial proyecto de Turismo Culinario y Cultural de brasileros por LA TOSCANA.
Esperaremos que se seque la ropa, escribiremos algunas páginas de esta bitácora y descansamos. Charlie está sintiendo un rechazo de subir a la Bambi y creemos que le hará bien todo un día en tierra sin subir ni por un instante a ella.
En realidad a todos nos viene bien.

Mañana retomamos el viaje, y nuestra próxima parada será en EL PANTANAL del MATO GROSSO DO SUL, será lo último que conoceremos por ahora del Brasil.
Más linda que la maravillosa naturaleza de Brasil, me resultaron los brasileros, que a pesar de no poder compartir la lengua y dificultarse un poco la comunicación, fueron  con nosotros en cada tramo que hicimos, generoso, confiados, simpáticos, abiertos y cariñosos.