The Travel
Costa de Brasil - 2008-06
lunedì, junio 29, 2008, 04:04 PM - Brasil

Ya se cumplió el primer mes y medio de viaje.
Salimos el 6 de mayo 2008 de Capital Federal.
Como no tenemos tiempos estrictos que cumplir, podemos permitirnos ir parando donde nos guste. En este caso nos gustó Florianópolis y nos quedamos 17 días.
Lo interesante es que en este tiempo, no logramos conocer el norte de la isla, nuestra vida se desarrolló en el sur donde compartimos ritmos, horarios, comidas e información con nuevos amigos.

Sobretodo con Paulo en su casa.

COMO ME SIENTO?


Después de más de 3.000 km recorridos en más 30 días, mi cabeza hizo un click.
Me acostumbré a las nuevas comodidades:

En lugar de una “burgueza” ducha caliente cada noche antes de dormir, ahora disfruto de un energizante contacto con el agua fría cada mañana.

En lugar de disponer de nuestro amplio departamento, un compacto metro cuadrado se que se transforma en cocina, living, baño y habitación, según las necesidades y la hora.
En lugar de la pantalla gigante con su proyector proyector de alta tecnología una pantallita que nunca funcionó.
En lugar del lavarropas automático, un artesanal lavado a mano con el clásico jabón blanco en barra.
En lugar de la conexión a Internet las 24hs una clandestina búsqueda de alguna red inalámbrica para colgarse.
En lugar de un vestidor de metros ordenado por color, un vestidor de centímetros en bolsas zip-lock.
En lugar de una amplia colección de libros, dvd, cd., una discreta selección de lo mejor.
En lugar del exprimido de pomelo cada mañana, jugo envasado en caja.

A simple vista podría parecer que renuncié a ciertos lujos de la ciudad como:
Las clases de Yoga en Palermo y de Italiano en la Dante.
Las obras de teatro en el Paseo La Plaza, los ciclos de música clásica en el Teatro Avenida.
El café con medialunas calentitas los domingos en San Telmo.
Los cumpleaños en familia en la casa de mi tía y las salidas a comer con amigos.
A simple vista, podría parecer que me estoy quejando o que me invadió una “saudade”
Y si así fuera la pregunta del millón es:


PORQUE ESTOY HACIENDO ESTE VIAJE?
Tengo dos respuestas en mi cabeza:

1-me enamoré de un viajero Italiano, hoy mi marido, que hace tres años está recorriendo Sur América y me invitó a terminar de recorrer Sur y Centro América juntos y encontrar nuestro lugar en el mundo.

2-necesidad de ampliar mi horizonte de conocimiento y vivencias humanas, en este momento donde todavía no tengo hijos bajo mi responsabilidad.

Una respuesta no tiene porqué excluir a la otra y la combinación de ambas no es mala,así que seguimos adelante con nuestro viaje los tres:


Paolo nuestro capitán, lleno de energía y alegría.

Charlie nuestro guardián de 8 meses, que viaja kilómetros tranquilo y con una inteligencia propia del Ovejero Alemán, que sabe diferenciar cuando la Bambi disminuye la velocidad y puede venir sobre mi falda para sacar la cabeza por la ventanilla de cuando  la Bambi frena completamente y puede prepararse para bajar a explorar.

Los primeros días del mes de junio realizamos los últimos paseos por la isla de Santa Catarina “FLORIPA”

Estudiamos mapas y posibles rutas por donde continuar.
Tratamos de comprar una batería nueva al comprobar que la que teníamos ya no transformaba la energía de las pantallas solares, sin encontrar una marcas que nos conforme, y reforzamos la barra del tren delantero. La Bambi tiene 20 años y cada tanto necesita mimos. Pero se la viene bancando como una reina.

           
Probamos las últimas comidas  de Paulo Rollo.

También  conocimos a Jeanne, la mujer de Paulo, que regresó a  la Isla de Floripa después de semanas  trabajando como fotógrafa en Blumenau

 Y Charlie a su vez, compartió juegos y siestas con  los perros de Paulo.

El 6 de junio a media mañana, partimos de la casa de Paulo, y retomamos el viaje hacia el norte por la costa.


Saliendo de Florianópolis, sentimos en sol y el calor con el que llegamos, después de dos semanas de campera, regresamos contentos a la musculosa.

Estamos en la Ruta 376 hacia CURITIBA, y en GARUVA  el último pueblito del Estado de Santa Catarina,  nos desviamos de ruta verso al mar.

Llegamos a GUARATUVA, el primer pueblito sobre el mar

Y bajamos de la Bambi un rato a estirarnos.


 Más tarde cruzamos un canal en balsa de GUARATUVA  hacia el siguiente pueblo CAIOBÁ

Esa noche dormimos en ANTONHINA, un pueblito estilo colonial muy lindo donde comimos frutos del mar en un barcito popular sobre la costa.

7/6 sábado: después de desayuno completo en un hotel, tomamos una ruta alternativa a través de una reserva “SIERRA GRACIOSA”. El día esta nublado, pero el paseo es hermoso, ondulante y repleto de vegetación.

Retomamos la ruta 116 y después de algunos kilómetros llegamos a PEDRO BARROS, donde nos desviamos nuevamente hacia el próximo pueblo sobre el mar.  PERUIBE, un pueblito ordenado y limpio con una linda costanera con caminito para los  ciclistas y para peatones a lo largo del mar, donde disfrutamos de una linda caminata.

Aquí pasamos la noche en un hotelito con vista al mar.

8/6 domingo: Después que Paolo vio la carrera de Formula Uno y yo aproveché para lavar toda la ropa en el hotel y colgarla adentro de la Bambi, a las 16hs. retomamos el viaje.
La ruta costera es muy tranquila y llegamos a PRAIA GRANDE, un balneario al estilo de Camboriú con edificios altos frente al mar y la costanera con espacio verde y playa.
En la punta donde termina la ciudad, estacionamos sobre la Marina para pasar la noche.

9/6 lunes: Saliendo de PRAIA GRANDE, paramos en un enorme Decathlón a comprar un short de baño para Paolo, pues me olvidé el suyo en Buenos Aires. La última vez que entramos a uno fue en Milán para reforzar mi vestuario de invierno pues lo que llevaba de Argentina a Italia, no era lo suficientemente abrigado para afrontar la nieve de la casa de los tíos en la montaña de Auronzo y la humedad de Venezia en invierno.

 Al medio día atravesamos el puente Pénsil para entrar a  SAN VICENTE.
 Y por la misma costanera a los minutos llegamos a SANTOS, una ciudad con edificios sobre la Avenida de doble sentido bordeando el mar Tiene 7 canales cada kilómetro y medio que desembocan en el mar, un gran centro, un enorme puerto, barrios periféricos, parques, museos, acuarios, plazas, bares, restaurantes, shopping, Carrefour, entre otras cosas.

Nos dirigimos hacia el puerto para averiguar sobre barcos que nos puedan trasladar con la Bambi y Charlie a Paraná, Venezuela o Colombia.
Estuvimos toda la tarde recorriendo cuadras y cuadras de puerto sin encontrar lo que buscábamos. Recorrimos el centro búscando Agencias de Viajes y Empresas de Barcos, donde nos informaron la complejidad del asunto.
Terminamos la tarde en el Shopping Miramar, sentados en un banco del pasillo, colgados a la red inalámbrica de un negocio de computadoras.
Por la noche dormimos en un estacionamiento de la playa, a metros de un baño público.

En todos los estacionamientos sobre la playa está prohibido estacionar a ómnibus y camionetas, pero nosotros, trasgredimos la prohibición al no poder encontrar un lugar sin dicho cartel. Por suerte nadie nos llamó la atención, a pesar de que la policía patrullaba recolectado home less.

10/6 martes: por la mañana mientras ordenábamos la Bambi, se acercaron varias personas a saludar y conversar atraídos algunos por la patente de Roma y otros por Charlie. No es común ver en Brasil perros de raza grande paseando por la vía pública como en Buenos Aires. Una empleada municipal que limpiaba la playa, se acercó a conversar, nos recomendó “ligar” a Charlie para evitar una multa y nos ofreció café.

Hay carteles en todas las playas donde está prohibido entrar con animales y policías a pié controlan que esta regla se cumpla, y que varias veces nos pidieron que atemos a Charlie, quien se queja por no poder “brincar” libre. Hay una fobia general hacia los perros grandes favorecida por la publicidad en los medios donde se los relaciona con peligro de mordida, entonces la reacción común de la gente al ver a Charlie, aunque sea cachorro, es de temor. MEJOR PARA NOSOTROS.
No obstante Luis Paulino se acercó a nosotros atraído por Charlie, pues él tiene seis ovejeros, en sus casas, dos por casa.
Nos invitó a una de ellas en BOIÇUCANGA, el  próximo fin de semana, también nos orientó donde comprar baterías, contratar un seguro para la Bambi y comprar alimento balanceado.

 Logramos comprar unas baterías usada de la misma marca que ya teníamos a muy buen precio  y comprar el alimento de Charlie, pero no logramos hacer un seguro brasilero,  éste país no ofrece  seguros a vehículos extrangeros, así como tampoco permiten desembarcar para salir del país. Por éste motivo Paolo tuvo que desembarcar en Buenos Aires y no logró hacerlo en Brasil cuando llegó de Europa.
 Al mediodía almorzando en un bar que ofrecía comida casera portuguesa: arroz blanco,
porotos, negros, carne y cerveza, fue lo más barato hasta el día de hoy: 12 reales compartiendo un plato los dos.
El señor, sentado en la mesa vecina, nos reconoció la tonada y hablando en portuñol, muy entusiasmado nos contó de su mamá de origen argentino, primos y sobrinos de Lanús.
Por la tarde camino a la playa encontramos un cartel que indicaba VÒO LIVRE. Es decir parapente.

Sorprendidos de que esta indicación pertenecía al conjunto de señalizaciones viales,  las fuimos siguiendo y subiendo un morro muy empinado con curvas muy cerradas, atravesando barrios con casas y negocios humildes, niños y jóvenes jugando descalzos al fútbol con el  mismo arco hecho de cañas de bambú y callecitas de tierra secundarias que se perdían entre la foresta. En la cima encontramos un mirador hacia el mar y un Club de Parapente.

 A los pocos minutos llegaron dos pilotos: Cristian un alemán y Roberto un brasilero.
Nos pudimos presentar y conversar en italiano, español, inglés y alemán.
 Los vimos armar sus equipos y volar en el atardecer sobre la ciudad de Santos.
 Después de meditarlo un rato, decidimos contratar a Edson, socio de Roberto y piloto de la zona, como mi instructor para reforzar mis conocimientos en parapente.

Ese mismo atardecer en la pista de aterrizaje al lado del mar, comenzamos mi entrenamiento de inflado en tierra.
Más tarde nos fuimos a cenar juntos a un lugar de comida “minera”, es decir de la región de Minas Gerais. Lo que me pareció genial, finalmente probarías algo diferente.
Pero lamentablemente la comida consistía en: arroz blanco, porotos negros y carne. Es decir lo mismo que comemos hace días y días, lo único que varía es el tiempo y manera de cocción de los porotos que resultan  una especie de puré.
Pero para Roberto, que esta orgulloso de mostrarnos la comida minera, el plato es DELICIOSO. Lo increíble es que en este mes hemos entrado a diferentes restaurantes donde los carteles promocionan “COMIDA PORTUGUEZA CASERA”, “COMIDA MINERA”, “BUFFET EJECUTIVO BRASILERO”, pero por más que varían los nombres en la carta, en el plato la comida consiste siempre en: arroz blanco, porotos negros y carne.
Pregunto: no se cansan de comer todos los días lo mismo?
Y en los bares de barrio, del centro, del puerto, de la playa, de los shopping, de la calle,   la oferta es: pastel frito de carne, de pollo o bolitas fritas de bacalao, lo único que varía es el precio.

En fin, supongo que es cuestión de costumbre, lo mismo pensarán algunos sobre nosotros que comemos siempre carne: a la parrilla, a la plancha, en milanesa, al horno, en empañadas.  Y a mí que nunca me gustó la carne, ahora daría cualquier cosa por una  tira de asado
con papas fritas.
Tengo la ilusión que más al norte de Brasil encontremos otra variedad en las comidas.
Mientras tanto disfruto de los jugos naturales cuando los encuentro de maracuyá, mango, mamón, ya que pomelo no hay.
Dormimos la segunda noche en Santos estacionados en el mismo lugar prohibido, pues seguimos sin encontrar otro lugar sin el cartel de: “PROHIBIDO ESTACIONAR CAMIONETAS y ÔNIBUS”.

11/6 miércoles: después del desayuno en la Bambi, nos dirigimos a la pista de aterrizaje a seguir la lección de inflado, pero como no había viento nos sentamos en el barcito de la playa a tomar un jugo me abacaxi natural y hacer la clase teórica, de la cual no entendí una palabra. Por suerte volvió el viento y dejamos la teoría por la práctica.
 Después de una hora de inflado mi instructor propuso ir a almorzar al morro, en el barcito de Julio, donde va cada medio día desde hace años y se encuentra a metros del despegue.
Mientras guardaba mi equipo de parapente, conocimos a otro piloto Marcio, que volaba en paramotor y por haber trabajado en Tortona, 70 km de Milán, hablaba italiano, quedamos de encontrarnos en Boiçucanga el fin de semana.
Después de un almuerzo original en el bar de Julio: arroz blanco, porotos negros y carne, nos fuimos a volar.

Despegamos con Edson y me dio los comandos del BI-PLAZA para supervisar mi dominio de manejo y de aterrizaje. Después subimos por la aerosilla y realizamos el segundo vuelo. A última hora del la tarde EDSON me dio el O.K. para volar sola guiada por radio.
El tema es que en Brasil, algunos despegues se encuentran adentro de un club de parapente y se puede usar el despegue del club sola exclusivamente siendo socia de ese club o de algún club del mundo y presentando el carnet con las cuotas pagas al día.
Paolo como europeo, es socio de un club donde aprendió a volar y tiene las cuotas al día. Yo  como argentina, no encontré un club de parapente con una escuela donde aprender a volar, encontré sólo instructores particulares, algunos más o menos reconocidos y punto.
 Es decir que si quiero despegar desde este club o desde cualquier club de brasil, tengo primero que superar un examen teórico, médico para poder sacar el carnet de ese club pagando la cuota.
Mnn… O.K.
Pedimos un examinador y un médico para el día siguiente y nos fuimos a cenar mis dos instructores: Roberto y Edson, Cristian, el piloto alemán, Paolo y yo.
Mientras ellos comían y comían yo con la mano derecha pasaba las hojas del apunte que me dio Edson de 100 hojas  y con la  mano izquierda pinchaba aceitunas o lechuguita.
Y mientras los chops de cerveza desfilan, yo aprovechar los últimos minutos de sobriedad de Roberto para preguntarle en italiano algún concepto en brasilero de parapente. Es una carrera contra el tiempo y en la medida que pasan los minutos todos se van poniendo cada vez más contentos y yo poco a poco cada vez más nerviosa.
 A las 22:00hs estacionamos en la cima misma del morro el club a metros el despegue y del aula de examen. Después armar nuestra la camita, leí hasta que se me cerraron los ojos, sin lograr entender la totalidad de los conceptos.

 12/6 jueves: me desperté muy temprano y bastante nerviosa después de una noche de pesadillas.


Desarmamos la camita, tomamos el desayuno y seguí leyendo, ya muy por encima tratando de aproximarme al final del apunte sin éxito. Se hicieron las 10:00hs y llegó el examinador. Estaba jugada.
En ese momento me detuve por un momento a pensar porqué me había metido en esta situación de stress, entonces decidí tomarlo como un juego y me tranquilicé. Pensé que si no pasaba este examen, era lógico por la falta de tiempo y la incomprensión con el idioma. A las 10:10 hs bajé de la Bambi y caminé los 10 pasos que me separaban del club. Saludé al examinador, me hizo entrar a una aula y me entregó  la hoja con 40 preguntas. Para aprobar no podía tener más de 9 errores. Ayy!!! Bueno lo hice rápido y algunas preguntas ni las entendí. A los 15 minutos ya estaba el resultado: tuve 8 errores e indignada en español le discutí al examinador las que consideraba estaban bien, pero aparentemente estaban mal.
En fin digamos que aprendí conceptos de parapente en portugués, aunque sigo sin poder hablar una palabra pude sacar mi carnet del club.
El viento se cruzó y no logré volar ese día.
Nos fuimos a almorzar al bar de Julio lo mismo de siempre. Pero ya como pilota brasilera lo que le daba al arroz blanco con porotos negros un sabor especial.
Por la tarde el viento siguió cruzado y encima empezó a lloviznar, y el pronóstico del club marcaba lluvia para los próximos días.
Bajamos a la ciudad a depositar al banco la cuota del club y regresamos con el comprobante al club.
Ya como socia de un Club de Brasil, tengo la posibilidad de asociarme al  A.B.V.L. que me autoriza a volar en cualquier parte del mundo.
Decidimos que era "piola" asociarme y después del llenado de fichas y entregar la típica foto 4x4, el trámite estaba empezado y debíamos esperar hasta el lunes para retirar este segundo carnet de la Asociación Brasilera de Vuelo Libre.
Como el fin de semana no se podría volar por la lluvia, nos despedimos hasta el lunes.
Bajamos nuevamente a la ciudad y nos fuimos al Carrefour a comprar algunas provisiones para el fin de semana.
Terminamos durmiendo la cuarta noche en SANTOS en el estacionamiento prohibido de la playa y comiendo una ensalada de lechuga y tomate en la Bambi.
 
13/6 viernes: Amaneció nublado y llovió toda la noche. Paolo se despertó cuando la lluvia se puso fuerte y dejó entrar a Charlie a la Bambi, lo secó y lo acomodó debajo de nuestra cama. Allí estábamos la familia unida adentro de nuestra casita con ruedas.
Charlie nos despertó por la mañana con un tímido llanto para pedir salir a hacer  pipí.
Nosotros aprovechamos los baños públicos de la playa, que a esa hora están impecables, y después de 6 días de no ver el shampoo fue el momento de tomar coraje bajo la canilla de agua fría.

Partimos por la costa hacia el norte y en el mismo puerto de SANTOS tomamos una balsa hacia GUARUYA, pero esta vez manejó Charlie.

A los 25km, paramos en un pueblito de pescadores y estacionados directamente sobre la arena preparamos una sopa  crema de cebolla.
Dormimos los tres la siesta viendo caer la lluvia sobre el mar gris plata.
Por la tarde 25 km más al norte, tomamos la 2da. Balsa, que nos costó 3,50 reales, para cruzar en 15 minutos hasta BERTIOGA, donde pasamos la noche. 
Allí nos comunicamos con Luis por teléfono, para confirmarle que al día siguiente llegábamos a su casa.

14/6 sábado: Llegamos a Boiçucanga a casa de Luis un escribano jubilado con dos hijos de 25 años. Su mujer hoy cumple 55 años y lo festejamos todos juntos con un almuerzo en familia.
Nos presentó a dos de sus 6 ovejeros y tratamos que jueguen con nuestro cachorrito sin comérselo, algo logramos, aunque la hembra le dejó claro quien mandaba en la casa, dejándole dos huecos en el lomo a Charlie.
Todos muy conmocionados fuimos elaborando el mal momento.

Compartimos todo el día con ellos en su lindísima casa al pie de una franja de montaña con salida al mar,  sólo el quincho para el “EL CHURRASCO” es más grande que nuestro departamento.

Por la tarde  ya en el shopping del pueblo conocimos al primo de Luis, Ramiro dueño de un Pet shop y piloto de parapente.
Ellos viven en una enorme casa antigua en la misma calle de su primo Luis , pero en la montaña de enfrente con salida al río de Boiçcanga que desemboca en el mar.  Ramiro y Selete nos invitaron a dormir en su casa, a bañarnos a ver la tele, pero aceptamos simplemente estacionar en su enorme terreno.
Ramiro y Selete tienen 36 perros en su casa, algunos de raza o otros y Charlie se hizo divirtió muchísimo.
Resultaron personas  re-buenas, solidarias con las cuales nos comunicamos a través de señas sin  lograr hablar más que las palabras básica: gracias, si, no.
Esa noche a las 22hs cuando cerraron su negocio, comimos una PIZZA!!!!!!!!!!! en el mismo Shopping.


                      
 15/6 domingo: Después de un desayuno con pan caliente, manteca y miel, la cocina de su casona, nos mostraron su terreno con cañas de bambú y con rió incluido donde Charlie saltó y nadó en busca del palito.
 Nos fuimos al despegue a tratar de volar en Bi-Plaza con Ramiro pero el viento se cruzó nuevamente.
Terminamos almorzando rabas con mandioca frita en el restaurante del pueblo: CHEIRO VERDE (perejil), mientras la lluvia caía con toda la furia.
Por la tarde mientras ellos trabajaban en el Pet- Shop, nosotros aprovechamos la red  y nos quedamos toda la tarde contestando correos.
Por la noche, después de una tarde de frío y lluvia, estacionamos sobre la playa, al no poder llegar hasta la casa de Ramiro porque el camino de tierra estaba todo inundado.

16/6 lunes: nos despedimos y retomamos la ruta hacia Santos en busca de mi segundo  carnet. Selete nos convence de pasar por Sao Paulo para conocer, según ella, es la ciudad que sostiene económicamente a todo el Brasil ( 80 km de Santos)
 Hacia allá vamos! Y llegamos por la tarde.

Es una ciudad enorme, con muchas autopistas. Es fácil perderse, hasta para los mismos brasileros, según ellos comentan, tiene un desarrollo demográfico importante y las calles cambian de dirección y a veces hasta de nombre.
Para nosotros significó estar muy atentos, mirando todo el tiempo el mapa con las calles.
La primera noche estacionamos en una plaza central y la segunda y tercera noche en un barrio residencial donde se encuentran las embajadas y consulados, con garitas de seguridad en todas las cuadras.
Durante los tres dos días que estuvimos, visitamos los consulados de Colombia y Venezuela para averiguar la situación de las rutas y que requisitos piden para entrar por tierra con casa rodante y perro.

Después de dejar bastante plata en los consulados nos entregaron nuestros documentos certificados y firmados por ellos. No sabemos si nos  facilitará el pasaje por las fronteras, pero todo suma.
Debo aclarar que en ambos consulados fueron muy amables, nos dedicaron tiempo, atención y hasta un café. Pero ninguno respondió con certeza a nuestras preguntas puntuales sobre burocracia fronteriza, corrupción e inseguridad… Non recomendaron sí presentarnos en la policía para en caravanas organizadas recorrer Colombia.

Sacamos algunas fotos durante el día, pero durante la noche no recorrimos la tan publicitada vida nocturna. Sólo buscamos un restó para probar la pizza ya que varios brasileros nos dijeron que en Sao Paulo se come la mejor pizza del mundo mejor que en Italia.
Buscamos en el Lonely Planet, estudiamos el mapa y el recorrido y después de media hora de dar vueltas para encontrar el lugar llegamos finalmente al IL CACCIATORE.
Nos recibieron los dueños hablando en italiano y después de sentarnos y leer la carta descubrimos tristemente que no hacían pizzas! Error de la guía de la que ellos no se quejan por temor a perder clientes.
 Me sentí frustrada y llena de bronca cuando encima de esto el precio de un plato de pastas era de 60 reales, pero en fin ya estábamos allí.  
El último día soldamos el soporte de la bicicleta que se rompió, compramos más alimento balanceado y regresamos a Santos, pero fue muy interesante haber estado un par de días.
 La última semana en Santos retiramos mi carnet, cambiamos la batería nuevamente por otra porque no había funcionado, encargamos, compramos e instalamos la pieza original del tren delantero, hicimos alineación y balanceo, engrasamos el chasis y vimos llover, llover y llover. NO LOGRE VOLAR SOLA.Pero aprendí en el bar de Julio a jugar al pool.

La última noche conocimos a Marcelo, Andrea y Caterina, non invitaron a su casa a tomar un café y terminamos a las 20hs en una fiesta JUNINA, fiesta popular al santo de Sao Joan, que se festeja en todo el litoral, los niños de disfrasan con trajes típicos y realizan danzas colectivas, se comen y beben platos típicos, hay juegos y sorteos, en cada barrio o pueblo se festeja con variantes, en este barrio de Santos, todo era gratis.
 Salimos finalmente de Santos, pasamos por Boiçucanga a saludar a Ramiro y Selete y compartimos un almuerzo juntos.

Por la noche dormimos en Sao Sebastían, un pueblito sobre el mar con un pequeño puerto que cruza a Isla Bella. Allí comimos una pizza y festejamos nuestros primeros 8 meses de casados.

25 de junio: estamos en CARAGUATATUBA.
Ya estamos en la ruta hacia UBATUBA, el último pueblito las playas del  Estado de Sao Paulo.
Vemos el primer cartel  que dice RIO DE JANEIRO nos invade una enorme emoción.
Llegaremos hoy a Paraty y allí dormiremos.